Agrupación surgida para mantener viva la memoria y la llama de los héroes del alzamiento del 9 de junio de 1956 posteriormente fusilados por el criminal gobierno de la Revolución Libertadora. Blog dedicado a la memoria de: General de División JUAN JOSE VALLE Coronel RICARDO SANTIAGO IBAZETA, Coronel ALCIBIADES EDUARDO CORTINES, Coronel JOSE ALBINO IRIGOYEN, Teniente Coronel OSCAR LORENZO COGORNO, Capitán ELOY LUIS CARO, Capitán DARDO NESTOR CANO, Capitán JORGE MIGUEL COSTALES, Teniente Primero JORGE LEOPOLDO NORIEGA, Teniente Primero NESTOR MARCELO VIDELA, Subteniente ALBERTO JUAN ABADIE, Suboficial Principal MIGUEL ANGEL PAOLINI, Suboficial Principal ERNESTO GARECCA, Sargento Ayudante LUIS PUGNETTI, Sargento HUGO ELADIO QUIROGA, Sargento LUIS BAGNETTI, Cabo MIGUEL JOSE RODRIGUEZ, Cabo Músico LUCIANO ISAIAS ROJAS, CLEMENTE BRAULIO ROSS, NORBERTO ROSS, OSVALDO ALBERTO ALBEDRO, DANTE HIPOLITO LUGO, ALDO EMIR JOFRE, MIGUEL ANGEL MAURIÑO, ROLANDO ZANETTA, RAMON RAUL VIDELA, CARLOS IRIGOYEN, CARLOS ALBERTO LIZASO, NICOLAS CARRANZA, FRANCISCO GARIBOTTI, VICENTE RODRIGUEZ y MARIO BRION

miércoles, 3 de enero de 2024

Graciela Alicia Beretta nacía hace 75 años.

 



Graciela Alicia Beretta, hija de un matrimonio de obreros, nació en Capital Federal, el 3 de enero de 1949. 


Cursó sus primarios y secundarios en el colegio normal Nº 6 “Vicente López y Planes” para posteriormente estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la de Belgrano donde se recibió de Abogada. 


La secuestraron en la puerta del Instituto Financiero Militar (Obra Social del Ejército) de la calle Cerrito 572, donde trabajaba, el 28 de diciembre de 1976. Contaba 27 años y según algunos testigos fue vista en el CCD Esma antes de su asesinato. 


Militaba junto a su hermana María Magdalena, Roberto Grunbaum y Carlos Squeri en la Agrupación Las Vías (sita en Vera y Fitz Roy) contra las vías del Ferrocarril San Martín en el barrio de la Chacarita. 


Desde allí, siempre haciendo notar su militancia en la Juventud Peronista, llevaron adelante campañas de vacunación y programas de alfabetización para los sectores más carecientes. 


Con anterioridad habían dado catequesis en la Parroquia Resurrección del Señor, situadaa en la calle Dorrego.  


En homenaje a Graciela Alicia, desde el 6 de noviembre de 2011, un baldosón con su nombre se erige en la esquina de Avenida Corrientes y Dorrego. 

viernes, 7 de julio de 2023

Hace 70 años Perón le hablaba a las FFAA: "Presentimos que el año 2000 nos hallará unidos o dominados."

 



DISCURSO EN LA COMIDA DE CAMARADERÍA DE LA FF.AA CON MOTIVO DE LA CONMEMORACION DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA 

Juan Domingo Perón [7 de Julio de 1953]


Las Fuerzas Armadas de la República celebran hoy el aniversario de la Independencia que lograron en los días heroicos de la emancipación americana. Todos los años, y en vísperas de esta misma fecha, los hombres que tenemos el honor de revistar como soldados en el Ejército Argentino nos reunimos para templar el espíritu de las glorias pasadas a fin de que ese mismo temple antiguo de los varones que nos dieron esta tierra que servimos, nos mantenga despiertos y firmes en esta eterna guardia que montamos por la justicia, por la soberanía y por la libertad de nuestro pueblo.

Pero esta vez nos acompañan, como en los días heroicos de la primera libertad, los sentimientos, los altos ideales y la voluntad mancomunada del pueblo chileno, que representa el Presidente Ibáñez. Su presencia nos recuerda esta noche las palabras que pronunciara en Chile el General Las Heras en 1863, ante el bronce fresco del Libertador San Martín, diciendo: “que hubo una época gloriosa en la historia de este Continente en que todos los americanos éramos compatriotas unidos por el doble vínculo de nuestro común infortunio y nuestros comunes esfuerzos por la independencia”.

Es el pueblo chileno y son sus ejércitos, cuya memoria será eterna como la fama de sus virtudes, quienes nos acompañan en la persona del señor General Ibáñez, que lo mismo ha sabido concitar la opinión de sus conciudadanos en las lides políticas, tan difíciles y duras en los tiempos que corremos. Como llevar sobre sus hombros la responsabilidad de preparar los ejércitos de Chile para las horas amargas de una lucha que él mismo convertiría después en tratado de paz y de amistad con el pueblo hermano del Perú.

Esta nuestra tradicional reunión de camaradería militar está completa en esta noche que nos recuerda, con otro escenario en otros tiempos, las noches apacibles que solían darse para el Ejército de los Andes y de Chile entre las duras jornadas de la gesta común libertadora. Los soldados de San Martín, acostumbrados desde 1817 a la compañía noble y generosa de los chilenos, sentimos, en la persona del General Ibáñez, la presencia de los soldados de O'Higgins, cuya tradición de honor y dignidad tiene su justa expresión en este ilustre chileno, que nos trae, con su visita, el espíritu de la Escuela de Caballería de Quillota, orgullo de las fuerzas armadas que custodian la dignidad y la soberanía del pueblo chileno.

El llamado de San Martín

Han cambiado los tiempos desde aquellos años difíciles y duros en que chilenos y argentinos sentíamos sobre nuestras espaldas la responsabilidad de la primera Liberación americana, bajo el acicate tenaz y permanente de nuestros grandes Capitanes. Sobre aquel encuentro de nuestros pueblos y de nuestros ejércitos ha pasado también el tiempo. Durante más de un siglo hemos dejado de oír el ignoto llamado de San Martín, que expresaba como la única pero inexplicable explicación de sus altas empresas idealistas, diciendo para la historia de su genial desobediencia: “Debo seguir el destino que me llama”.

Durante más de un siglo chilenos y argentinos hemos dejado que manos extrañas apagasen, con silencios incomprensibles y a veces inconfesables, la voz de nuestra propia sangre derramada en una comunión sin fronteras y sin límites por la libertad americana.

En este largo intervalo del tiempo que nos separa de nuestra primera unión sólo en contadas excepciones ha sido quebrado el silencio de nuestras fronteras espirituales, cerradas a todo llamamiento.

Así, por ejemplo, durante 90 años han sido silen­ciadas ante nuestros pueblos las palabras que la gratitud chilena de don José Victorino Lastarria pronunciara en 1863; y hoy nos sorprende por eso el recuerdo de sus conceptos generosos y justos pronunciados por él cuando Chile inauguró su monumento a San Martín: “¡Una es la gloria de estos pueblos- dijo Lastarria- , una es su, historia, uno su porvenir! ¿Por que¿ no han de volver a andar juntos su camino como cuando les trazaba la senda de su libertad el vencedor de Chacabuco y Maipú...?

Y nos duelen las palabras de aquel tiempo como un reproche íntimo por nuestra inconsecuencia ante los altos ideales de la gesta común libertadora.

Como si un siglo entero hubiese pasado en vano por nuestra historia común, llena de pequeñeces, de pasiones Bastardas, de estériles enconos, de rencillas que son inexplicables si no se mira la deslealtad y la inconsecuencia de los hombres que debían conducir los altos ideales que en 1817 se amparaban bajo la misma bandera y cantaban incluso la misma canción fundamental, sin resquemores, ni recelos, ni suspicacias; como si un siglo entero hubiese pasado en silencio sobre la primera etapa de nuestra historia común y solidaria, las palabras chilenas del mismo Lastarria pronunciadas en 1863 nos amenazan, hoy como entonces, con la misma tremenda acusación, diciéndonos de frente, como se dicen las palabras duras en las horas amargas: Estamos solos. Somos pueblos nuevos y casi huérfanos en el mundo...” en el centro de la civilización y del poder no se quiere creer en nuestra virtud, en nuestra dignidad, en nuestra gloria. . .y se pretende ver en nuestra América solamente pasiones antisociales, instintos salvajes en lugar de principios de razón y de justicia. ¡Estamos solos!”

Unión fecunda dice después refiriéndose a la unión de nuestros pueblos, consagrada por la sangre y el dolor.

¡Que no la recordemos en vano. San Martín era su símbolo, y ya que el héroe revive entre nosotros, que reviva la antigua unidad de los pueblos americanos! que Bolívar sea el emblema de la unión de colombianos y bolivianos! ¡Que el nombre de Hidalgo reanime a los mexicanos! ¡Que todos juntos sigamos las huellas de aquellos grandes hombres hasta consumar la obra de la independencia, por medio del triunfo de la democracia!

Este sigue diciendo Lastarria es un momento solemne para América.

El viejo mundo le pide cuentas de su independencia...

El imperio del derecho en todas las esferas de la vida es todavía un problema para la humanidad; y Dios ha querido que América sea quien lo haya de resolver primero.

¡Que no se desdeñen sus dolores! ¡Que no sé burlen de sus sacrificios! ¡La misión de América es santa!

Es el combate del derecho y de la verdad contra la fuerza y la mentira.

Para que esta guerra se termine con gloria, América necesita unir a sus hijos como los uniera en otros tiempos para conquistar su personalidad. ¡Reanimemos el entusiasmo de nuestras glorias pasadas y que el nombre de nuestros héroes sea el de esta nueva liberación!”

Genialidad e idealismo de nuestros libertadores.

Desde el siglo pasado nos llegan también las palabras llenas de genialidad y de idealismo pronunciadas por nuestros Libertadores, palabras cuyo solo recuerdo aguijonea nuestras almas como el reproche amargo por la más condenable de las infidelidades.

Es el mismo O'Higgins diciéndonos desde 1817: “Ha sido restaurado el hermoso reino de Chile por las armas de las Provincias Unidas del Río de la Plata bajo las órdenes del General San Martín.

Elevado por la voluntad del pueblo a la suprema dirección del Estado, anuncio al mundo un nuevo asilo, en estos países, a la industria, a la amistad y a los ciudadanos todos del globo. La sabiduría y recursos de la Nación Argentina limítrofe, decidida por nuestra emancipación, dan lugar a un porvenir Próspero y feliz con estas regiones y, es también San Martín quien nos traza la ruta de sus ideales renunciando a todo poder político sobre Chile ante la Asamblea del pueblo chileno que lo proclamaba Gobernador de Chile, con omnímoda voluntad', indicándonos con ello y definitivamente que toda unión entre los pueblos de América no podrá realizarse sino bajo el signo de la libertad y la soberanía.

Sin embargo, cuánta difamación injusta y deleznable hubiese corrido por el mundo de nuestros tiempos con motivo de la carta del Libertador al Cabildo de Mendoza, escrita casi “al apearse de su caballo cubierto aún por el polvo del combate de Chacabuco” y en cuyo texto declara: “Todo Chile ya es nuestro”.

En estos momentos de la humanidad, llenos de mentiras y de malas intenciones, no faltarían los suspicaces que vieran en las palabras del Libertador una confesada intención imperialista, como si sentirnos hermanos no nos otorgase el supremo derecho de llamarnos mutuamente compatriotas, como añoraba ya en 1863 el General Las Heras con los mismos anhelos y sentimientos con que hoy lo añoramos los hombres de aquí o de allá que todavía creemos que los grandes ideales pueden realizarse entre los hombres.

La clave de nuestro propio porvenir

También desde aquellos años difíciles de la Liberación, San Martín nos ha venido señalando la meta de nuestro camino, porque al decirnos: “Debo seguir el destino que me llama”, nos está urgiendo a repetir con él la misma sentencia que deberá convertirse en la cla­ve de nuestro propio porvenir, gritándonos desde el fondo inapelable de nuestra historia que “Debemos seguir el destino que nos llama”.

Sí alguien osase preguntarnos: ¿desde dónde nos llama? ¿Hacia qué meta nos conduce ese extraño llamado

Que se llama “vocación”, lo mismo para los pueblos que para los hombres?, La respuesta está bien clara en la historia misma de aquella década heroica de O'Higgins y San Martín, cuyo sentido dinámico nos hicieran olvidar después los hombres pequeños y mediocres que sustituyeron nuestros ideales por el interés, nuestra cultura por la técnica, nuestra verdad por la mentira disfrazada de verdad, nuestro derecho por su mistificación, nuestra justicia por la explotación, nuestra libertad por la entrega consumada en las sombras de la noche y nuestra soberanía por migajas de monedas o por vidrios de colores.

Es el mismo San Martín quien nos llama persistentemente desde 1817 diciéndonos que “Chile es la ciudadela de América del Sur”, y su gran ideal de constituir una confederación continental golpea en su corazón extraordinario cuando regresa a Buenos Aires “en bien de la América” como él dice y se encuentra en el camino con la carta de Pueyrredón que lo interpreta expresándole: “¡Que bella ocasión para irnos sobre Lima!”

Comunidad de sentimientos e ideales

Nuestra historia común ha recogido también, entre tantas joyas magníficas que vienen a dar su luz en nuestro tiempo, las palabras del embajador argentino Guido, “colaborador de la conquista de Chile, íntimo de San Martín; y es él mismo quien declara: “que el principal objeto de su misión debía ser estrechar las relaciones y vínculos de Chile con las Provincias Unidas y establecer los principios y leyes que debían observar ambos países en lo relativo al comercio recíproco y con los extranjeros sobre la base de la mutua reciprocidad y conveniencia”.

En ningún momento los libertadores de Chile y Argentina y sus personeros e intérpretes directos olvidan que la lucha por los altos y comunes ideales no termina en la independencia y los acuerdos de Argentina y de Chile.

Siempre es América, y en particular América del Sur, el gran objetivo de la liberación, pero siempre sobre las bases comunes de acuerdos mutuos que no afecten la soberanía y la libertad de los pueblos emancipados por el ideal sanmartiniano y por el esfuerzo conjunto de los dos Libertadores cuyos espíritus presiden, en esta noche extraordinaria, esta comunión de sentimientos, de ideales y de voluntad de nuestros pueblos.

A tal punto llega la subordinación del Gran Capitán de los Andes a la soberanía de Chile, que no duda en aceptar, del General O'Higgins, Director Supremo del Estado Chileno, el cargo y las funciones de General en jefe del Ejército Nacional que se llamó chileno y enarboló la bandera de Chile, aunque formaban en sus filas todos los soldados argentinos que dieron a las fuerzas de la liberación la denominación de “Ejército Unido de los Andes y de Chile: Nuevo Ejército Libertador Sudamericano como le llamaron San Martín y O'Hig­gins, nuevo Ejército Sudamericano con destinos soli­darios y con glorias comunes”.'

También desde las páginas comunes de nuestra historia, San Martín, más allá de sus designios militares, nos habla de la unión de nuestros pueblos, de sus comunes inquietudes y de sus concordantes objetivos culturales, sociales, económicos y políticos.

Pero, así como San Martín insiste en la liberación total de América sobre la base de una confederación de naciones con iguales derechos, soberanas y libres, y sobre la necesidad de una mutua complementación social, cultural, económica y política, el mismo O'Higgins, que comparte con absoluta unidad de concepción las ideas de San Martín, nos recuerda, en diciembre de 1817, comentando a su pueblo la Campaña del Perú: esta Campaña fijará los destinos de Chile y acaso también los de América”', señalándonos así el camino sobre cuyas metas se han ensañado la pequeñez de los mediocres y el egoísmo de los interesados en hacernos olvidar nuestros grandes ideales, que son, desde la decisión común de San Martín y O'Higgins, deberes ineludibles para todos los chilenos y para todos los argentinos.

Señor Presidente, Señores Ministros, Camaradas

Los recuerdos históricos podrían extenderse casi hasta el límite de lo infinito. Los que he enunciado prueban fehacientemente que no nos hemos equivocado los Gobiernos de Chile y de Argentina cuando en el Acta de Santiago que firmáramos el 21 de febrero pasado establecimos solemnemente que “era nuestro propósito alcanzar los ideales comunes e irrenunciables de nuestros pueblos, concretando así el espíritu que animó la unión de Argentina y de Chile en las gestas históricas de la independencia'

Pero en ella no nos hemos olvidado de América, y en un afán generoso que nos impone el espíritu de nuestros pueblos hemos extendido los alcances de nues­tros “ideales comunes e irrenunciables” al ámbito total de las Américas, declarando con la absoluta franqueza que corresponde a dos soldados, uno chileno y otro argentino, intérpretes de dos pueblos dignos cuya voluntad representan, que mediante la acción conjunta y solidaria de Chile y de Argentina pretendemos “realizar el ideal panamericano de cooperación entre las naciones y pueblos hermanos del Continente”.

Libertad y soberanía amenazadas

Las razones fundamentales que nos impulsan y que nos alientan a realizar esta empresa extraordinaria nos llegan, como acabo de probarlo, de la conformación espiritual de nuestros pueblos, que se nutrieron en sus primeros días de libertad con los altos ideales que obsesionaban, como estrellas polares en la noche de una meta perdida, las miradas y los corazones de nuestros insignes capitanes.

Los tiempos han cambiado en América, pero la libertad y la soberanía de nuestros pueblos siguen amenazadas como en 1817.

Cuando se habla de ellas en el lenguaje formal de los convencionalismos adquiridos, se intenta ocultar habitualmente a nuestros pueblos la dura verdad de los oprobios y de los sometimientos que a veces no queremos confesar.

Ahora ya no son los sometimientos ni las opresiones políticas, que por lo menos en 1817 se vestían con uniformes de milicia, los que amenazan o ciegan la libertad y la soberanía de los pueblos de América. Hoy son las inconfesables intenciones de los intereses que pretenden dominar las que, por todas partes, pretenden mantener la división de nuestros pueblos de América para reinar sobre ellos mediante la explotación y la esclavitud más oprobiosas de todos los tiempos.

Por ello, frente a las nuevas fuerzas de carácter eco­nómico que pretenden dominarnos, nosotros, chilenos y argentinos, retornando los antiguos ideales de O'Hig­gins y de San Martín, y pensando como ellos en nuestros pueblos y también en los pueblos de América, hemos decidido realizar la unión de nuestras fuerzas económicas, creyendo que ésta es acaso la última hora que el destino nos ofrece para cumplir con la misión que Dios nos tiene reservada en sus eternos designios insondables.

Presentimos que el año 2000 nos hallará unidos o dominados. Estamos seguros de que la generación del año 2000 será nuestro juez inexorable, y no deseamos que ella nos condene como traidores de nuestros primeros Capitanes y menos aún como traidores de nuestros propios pueblos.

Sabemos que en 1953, como en 1817, la infamia y la calumnia se cernirán sobre nuestros planes y amenazarán nuestros ideales. Sabemos ya que hablar de unión entre chilenos y argentinos y con las mismas palabras de San Martín y O'Higgins es merecer el encono de, la lucha solapada y artera. Sabemos también que llamarnos “compatriotas” es poco menos que un delito del que nos acusan precisamente todos los mercaderes que prefieren llamar compatriotas a los compradores de libertad y de soberanía.

Pero también sabemos que para dominar a las fuerzas del mal no hay otro camino que el antiguo principio de la conducción que aplicaron, con tanto dolor y con tanto sacrificio, nuestros mayores: la decisión de vencer.

Decisión irrevocable y definitiva

No debemos engañarnos ante el porvenir. Ninguna clase de unión se realiza con papeles. Los pactos firmados suelen ser a veces letra muerta.

Todas las grandes empresas idealistas de los hombres deben enfrentar cada día la acción del enemigo que ahora, como en 1817, no se avergüenza de proponernos, como el virrey de Lima a San Martín, que entreguemos nuestras banderas comunes ofreciéndonos en venta “derechos y prerrogativas” a cambio de “un nuevo acatamiento” a los altos dirigentes imperiales.

Sabemos demasiado bien que detrás de nuestras firmas y aun más allá de la letra de cualquier convenio Está la fuerza que representa la voluntad mayoritaria de nuestros pueblos, con una ambición insaciable de justicia, de libertad y de soberanía.

Nuestro dilema es definitivo y terminante.

Por un camino se nos muestra la tranquilidad in terna e internacional, la ausencia de todas las infamias, mentiras y calumnias que suelen respetar a los gobiernos que se entregan, y junto a ese panorama de bonanza, este primer camino nos presenta también el espectáculo de nuestros pueblos escarnecidos y explotados, sobre cuya dignidad se ensañan todos los atropellos de la fuerza.

El otro camino nos muestra un campo de batalla o de encrucijadas, especiales para toda traición, para todo sabotaje, para toda emboscada, y nos prepara una Permanente y sistemática campaña de difamación, pero, en cambio, por ese camino estrecho, ascendente y espinoso, van nuestros pueblos con la frente bien alta, justos, soberanos y libres.

El pueblo de Chile ha visto en el General Ibáñez al intérprete de sus esperanzas porque ha creído en él y en su decisión de elegir el camino de su pueblo: y yo, precisamente por eso, porque creo en el Presidente Ibáñez y porque soy soldado como él de un ejército del pueblo, lo sigo con mi decisión, que es irrevocable y definitiva, como deben ser las decisiones que toman los soldados cuando están en juego los supremos ideales de la Patria.

Algunos piensan y así lo proclaman que la empresa es demasiado grande, dura y difícil, y aun se atreven a añadir que es imposible.

Yo me permito contestarles en nombre de los pueblos de Chile y de Argentina que conozco, siento y quiero con la misma intensidad de mis afectos: Sí. La empresa es grande, dura y difícil. Es casi imposible, como cruzar en 1817 la Cordillera y empeñar una batalla en Chacabuco. Pero precisamente por eso Dios nos hizo chilenos y nos hizo argentinos; precisamente por eso nos engendraron en la historia San Martín y O'Higgins, y precisamente por eso tal vez entre nuestros pueblos se levanta la Cordillera de los Andes, para que mirando sus cumbres y aprendiendo a vencerlas cada día realicemos el ejercicio diario de vencer, que es la única escuela de los pueblos y de los hombres capaces de realizar las grandes empresas que luego la historia contempla con admiración y con asombro. Contamos con el apoyo total de nuestros pueblos. Esto lo saben muy bien, entre nosotros y en Chile, los ilustres camaradas de las Fuerzas Armadas que, venidos del pueblo, conocen sus más íntimos anhelos, y son ellos, precisamente, nuestros camaradas chilenos v argentinos, los testigos de honor ante quienes yo entiendo justo y honrado confiar los pensamientos que inspiran esta nueva liberación que nos proponemos realizar con el mismo espíritu y los mismos ideales que presidieron las gestas de O'Higgins y de San Martín.

JUAN DOMINGO PERÓN

viernes, 23 de diciembre de 2022

Se cumplen 67 años de esta dura carta del General Franklin Lucero al Contraalmirante Isaac Rojas

 



Franklin Lucero 23 de diciembre de 1955


CARTA DE UN PATRIOTA ARGENTINO:

Buenos Aires, 23 de diciembre de 1955.-


Señor Contralmirante

Isaac Rojas

Casa de Gobierno S/D


Tengo el deshonor de dirigirme a quién para su propio castigo de CANALLA, de TRAIDOR, el destino ha querido investirlo de Vice-Presidente de la Nación Argentina, para ser juzgado en su oportunidad como usurpador de cargo por el pueblo de la Patria.


Extensa tendría que ser mi mismiva para hacer conocer a Vd. que el pueblo de la patria conoce muy bien sus antecedentes y su catadura moral muy por debajo de la que cualquier hombre de honor debe poseer, pero me circunscribo a hacer resaltar los hechos más denigrantes de su carrera de marino.


Poco antes de ingresar Vd. como aspirante a la que fuera gloriosa marina de guerra, en febrero de 1923, fue detenido y procesado por el Juez Dr. Malbrán por un robo cometido en el domicilio de la calle Peña propiedad del Dr. Julio Agote, procedimiento en el cual se le secuestraron a Vd. la suma de $ 1.200.- y varias alhajas.-


Es de hacer notar que valido en sus influencias familiares con el Dr. Malbrán, luego de restituir lo por Vd. robado y para no perder el ingreso a la Marina de Guerra, fue Vd. absuelto en dicho proceso, pero que constaba en su prontuario policial Nª 936.145 (prontuario éste desaparecido apenas Vd. asumiera el Gobierno, pero del que se tiene copia de la que le adjunto una con todos sus delitos).-


Ingresó Vd. el 16 de febrero como aspirante a la Marina de Guerra, y en enero de 1924 se le inicia sumario por encontrársele en altas horas de la madrugada junto con otro aspirante en una situación RELAJANTE como hombre y como marino.-


El 9 de abril de 1931 al recibirse Vd.- de Teniente de Navío fue detenido en la calle Lavalle y Maipú a la salida del cabaret Imperio por hallarse en completo estado de ebriedad vistiendo el uniforme (este nuevo hecho fue callado otra vez merced a sus influyentes parientes).-


En marzo de 1936, promovió un descomunal desorden en el TA-BA-RIS del cual dan cuenta los diarios de la fecha arriba indicada (Prensa y Crítica).


En abril de 1950 siendo Capitán de Navío realizó el negociado más vergonzoso que conoce la Marina de Guerra, luego de haberse favorecido con $ 3.200.000.- acusó Vd. ante el General Perón a otros compañeros de armas, salvando así su responsabilidad.-


Siendo Agregado Naval ante el Gobierno de los Estados Unidos de Brasil, se le inicia a Vd. por intermedio del Tribunal de Guerra, un juicio por la presunta venta a dicho país de cartas marítimas con posiciones y bases secretas de nuestro país habiendo sido trasladado a ésta y quedando dicho juicio archivado (vaya a saber por qué causas extrañas) premiando su actuación en el Gobierno de Brasil condecorándolo con la Orden al Mérito Naval en Grado de Comendador, y para coronar su carrera de vergüenza y traición Vd. el 16 de setiembre de 1955, traiciona al hombre que le brindara la oportunidad de retomar la senda del bien, tanto en su triste carrera como en su vida privada por seguir las indicaciones del amante de su esposa el Capitán de Navío Arturo Rial, no vacila en traicionarlo.-


Sé que al recibir esta carta verá con qué crudeza me expreso pero si aún le queda un poco de dignidad tendrá que aceptar todo lo expresado porque mientras ella no ha hecho más que recordarle sus delitos cometidos que son muchos, y Vd. sin derecho alguno ni autoridad ya que está ocupando un cargo que no le corresponde, se ensaña con ENLODAR la reputación de soldados, que como yo, no hemos cometido otro delito que defender, con honor, la Constitución Nacional y a las autoridades legítimamente constituidas y elegidas por el Pueblo.-


Mi hombría de bien y mi dignidad de soldado me hace esperar con varonil serenidad sea ella cual fuere, la reacción que Vd. tenga al leer esta carta, pues ha sido mi intención llevar a la posteridad una prueba más de lo que es capaz la indignidad de un hombre que faltando a la ley sagrada de las armas y a la civilidad, guiado por su ambición, no dudó en complotarse contra los intereses de la Patria llegando para ello, a aceptar los inmerecidos halagos de una vicepresidencia que legal y moralmente no le corresponden.-


Para concluir y haciéndome cargo de las consecuencias, hágole notar que copia textual de la presente haré llegar a los trabajadores de la Patria.


Fdo. Franklin Lucero

GENERAL EN JEFE

martes, 17 de diciembre de 2019

Se cumplen 187 años de La batalla de Pulares


Coronel Pablo Alemán


La batalla de Pulares aconteció el 17 de diciembre de 1832 en la Argentina entre las fuerzas leales al gobernador de la provincia de Salta, Pablo Latorre, y un grupo de militares que intentaban derrocarlo.

A finales de 1832 el coronel Manuel Puch se alió a José Ignacio de Gorriti y juntos intentaron una revolución de carácter unitario en la provincia de Salta contra el gobernador Latorre siendo capturados al poco tiempo. Enviados a la prisión de Castañares lograron sublevar a toda la guarnición (80 soldados) el 25 de octubre y empezaron a marchar a la ciudad de Salta reclutando hombres a su paso.

El 7 de noviembre ocuparon Pulares pero para ese momento el coronel Pablo Alemán había sido enviado a enfrentarlos llegando sorpresivamente al pueblo. Los revolucionarios fueron sorprendidos y decidieron tomar una posición estratégica en la quebrada de Pulares. Los rebeldes consiguieron resistir durante varias horas los asaltos salteños hasta que faltos de municiones y agotados empezaron a romper filas siendo perseguidos en un pánico absoluto.

La batalla dio por muerta la revolución, sus principales líderes tuvieron que huir al exilio. Pero Alemán fue pocos meses después acusado de intentar deponerlo, iniciando un nuevo conflicto que terminó solo con la derrota de Latorre en la batalla de Castañares.

martes, 1 de octubre de 2019

Se cumplen 50 años de esta carta de Perón a Avelino Fernández





Madrid, 1° de octubre de 1969
Señor Don Avelino Fernández Buenos Aires
Mí querido compañero:
He recibido informes de Paladino sobre lo que ha ocurrido en estos últimos días con el anunciado paro del 1° de octubre y pienso que los compañeros de la Comisión de los 20 habrán tenido sus razones para suspenderlo y, aunque Paladino no esta muy contento, considero que no se trata de nada irreparable.
Todo depende de cómo se proceda en adelante. Imagino que la dictadura habrá prometido resolver los cinco puntos de las exigencias sindicales de las “62”, en cuyo caso estaría justificado el cambio de actitud desde el punto de vista sindical, aunque desde el punto de vista político no fuera lo mejor, pero una “aflojada” de la dictadura en las actuales circunstancias, dará lugar a nuevas exigencias en el futuro inmediato. El sistema de exigencias escalonadas suele ser un recurso no menos efectivo que una exigencia total desmedida.

Dice la Historia que un día el Zar de Rusia llamó a su Embajador en Turquía y le dijo: Usted exigirá a Turquía la entrega de Crimea a Rusia. El Embajador le contestó al Zar: ¿y si Turquía entrega la Crimea? El Zar le repuso: entonces Usted le exige la entrega del Mar Negro. A lo que el Embajador volvió a preguntar: ¿y si Turquía entrega también el Mar Negro? Entonces el Zar le dijo: si entrega el Mar Negro, Usted lo toma de la barba al Sultán y lo sacude. Es que el Zar quería la guerra con Turquía. Nosotros podemos proceder de manera similar: si lo que queremos es la revolución (como la quiere el Pueblo Argentino) empecemos por pedir los cinco puntos, si Onganía los cumple, podemos luego exigir otros cinco y si accede, no tendremos más remedio que tomarlo a Onganía de los bigotes y sacudirlo.
Mucho he pensado sobre la Unión Obrera Metalúrgica desde el asesinato de Vandor porque no ignoro el valor que esta organización tiene dentro de la empresa en que Nosotros estamos empeñados y no tengo mucha confianza sobre la forma en que Vandor será reemplazado en la conducción del gremio. Existen demasiados interrogantes e influencias como para dormir tranquilos frente al futuro tanto de la U.O.M. y su influencia en el Movimiento Sindical Argentino. Los intereses que se moverán alrededor de este reemplazo podrán ser muy grandes, entre ellos el de la dictadura, que no dejará de hacer todo lo posible por poner su mano en él, en forma de asegurar allí una obediencia muy peligrosa para el Movimiento Sindical, mediante lo que sea preciso hacer.
Desde entonces he pensado que Usted, con su gran experiencia y el predicamento que tiene en el gremio, está obligado en cierta medida a pensar en lo que ha de ocurrir al respecto, como asimismo tomar las medidas necesarias para asegurar que en el porvenir la U.O.M. siga siendo lo que ha sido hasta ahora. Espero que los nuevos dirigentes, formados al lado de Ustedes, sean lo suficientemente comprensivos como para seguir una conducta acorde con las necesidades actuales de la organización frente a los peligros que presuponemos. Yo creo que, si es preciso, Usted debe “tomar la manija” de modo que directa o indirectamente sea quien dispone, como única garantía segura para el Movimiento que tiene puestas hoy sus preocupaciones en la U.O.M. Le ruego que salude a todos los compañeros de las “62” y de la U.O.M.
Asimismo que acepte, con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos con la exhortación de seguirle metiendo porque los tiempos vienen cargados de acechanzas y el Movimiento necesita de los hombres de experiencia y capacidad, especialmente en esta etapa de la conducción que, como podemos comprobar, no parece oro todo lo que reluce.
Un gran abrazo
Juan Perón

martes, 9 de julio de 2019

Se cumplen 72 años de la tercera y última etapa de nuestra independencia: La declaración de la Independencia Económica





Acta de la declaración de la Independencia Económica

    En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán, a nueve días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y siete, en celebración del centésimo trigésimo primer aniversario de la Declaración de la Independencia política, sancionada por el Congreso de las Provincias Unidas, reunido en mil ochocientos dieciséis, se reúnen en acto solemne los representantes de la Nación en sus fuerzas gubernativas y en sus fuerzas populares y trabajadoras, para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo las formas de hegemonías económicas condenables y de los que en el país pudieran estar a ellos vinculados.

    A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de la Nación, comprometen las energías de su patriotismo y la pureza de sus intenciones en la tarea de movilizar las inmensas fuerzas productivas nacionales y concertar los términos de una verdadera política económica, para que en el campo del comercio internacional tengan base de discusión, negociación y comercialización los productos del trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada para la República la suerte económica de su presente y porvenir. Asi lo entienden y así lo quieren, a fin de que el pueblo que los produce y elabora y los pueblos de la tierra que los consumen, puedan encontrar un nivel de prosperidad y bienestar más alto que los alcanzados en ninguna época anterior y superiores a los que puedan anotarse en el presente. Por ello, reafirman la voluntad de ser económicamente libres, como hace ciento treinta y un años proclamaron ser políticamente independientes.

    Las fuerzas de la producción e industrialización tienen ahora una amplitud y alcance no conocidos y pueden ser superados por la acción y trabajo del pueblo de la República. El intercambio y la distribución suman cifras que demuestran que el comercio y la industria se expanden conjuntamente con aquéllos. La cooperación, que contribuye a fijar de manera permanente las posibilidades humanas, será activada hasta alcanzar el completo desenvolvimiento que demandan las nuevas concepciones del comercio y empleo mundiales de las energías.

    A su término, una vez leída esta declaración y preguntados si querían que las provincias y territorios de la República Argentina tuviesen una economía recuperada y libre del capitalismo foráneo y de las hegemonías económicas mundiales o de las nacionales comprometidas con aquéllas, aclamaron y reiteraron su unánime y espontáneo, así como decidido voto por la independencia económica del país, fijando por su determinación el siguiente

Preámbulo

    Nos, los representantes del pueblo y del gobierno de la República Argentina, reunidos en Congreso Abierto a la voluntad nacional, invocando la Divina Providencia en el nombre y por la autoridad del pueblo que representamos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra la justicia en que fundan su decisión, los pueblos y gobiernos de las provincias y territorios argentinos, de romper los vínculos dominadores del capitalismo foráneo enclavado en el país y recuperar los derechos al gobierno propio de las fuentes económicas nacionales. La Nación alcanza su libertad económica para quedar, en consecuencia, de hecho y de derecho, con el amplio y pleno poder para darse las formas que exijan la justicia y la economía universal, en defensa de la solidaridad humana.

    Así lo declaran y ratifican ante el pueblo y gobierno de la Nación, el gobierno y pueblo aquí representados, comprometiéndose uno y otro, al cumplimiento y sostén de esta, su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas y honor. Comuníquese a la Nación, y en obsequio del respeto que se debe a los demás Estados, detállense en un manifiesto y acta las fuentes determinantes de esta solemne declaración, dada en la Sala de Sesiones del Congreso de las Provincias Unidas, donde en mil ochocientos dieciséis se proclamara la independencia de la República y refrendada por los representantes del pueblo y gobierno argentinos aquí reunidos.



Juan Perón
Presidente de la Nación





martes, 11 de junio de 2019

Hace 63 años asesinaban al Subteniente Alberto Juan Abadie







El Subteniente Alberto Juan Abadie, casado y con cuatro hijos de 12, 8 y mellizos de 10, fue ejecutado criminalmente el 11 de junio de 1956, luego del fallido intentode golpe que encabezaron Valle, Tanco y Cogorno.

Al caer Perón fue encarcelado y luego de un tiempo recuperó su libertad e inmediantamente se sumó a la Resistencia Peronista.
Fue fusilado en La Plata, caìtal de la provincia de Buenos Aires, durante las sangrientas horas del 11 de junio.
El diarito peronista “Línea Dura” lo recuerda de este modo: “Su persona en la fría noche del 9 al 10 de junio sangriento, fue vista en todos los lugares de lucha. Había colaborado en la preparación del movimiento, hombro con hombro con el Coronel Cogorno y Rolando Zanetta. Fue así que estuvo en el Regimiento 7º en Ringuelet, en el comando de la 2º División Militar, como así también en la estación de ómnibus municipales. Para todos tuvo una palabra de aliento, un gesto de solidaridad, ni un solo arresto de temor…”.

Lo fusilaron pese a estar herido, algo que el reglamento militar impide expresamente. 
El atroz hecho lo lleva adelante el Marino Salvador Ambroggio, Capitan de Fragata y sub jefe de Policía que le dice a Abadie: “¡Perro, vas a morir esposado como deben morir todos los peronistas!”, para luego escupirlo.

Nuestra Agrupación lleva su nombre como forma de mantener viva su memoria