| Juan José Valle |
Carta de Juan José Valle, a su esposa, antes de ser asesinado por el gobierno de Aramburu y Rojas
“Querida mía:
Con más sangre se
ahogan los gritos de libertad. He sacrificado toda mi vida para el país y el
ejército, y hoy la cierran con una alevosa injusticia.
Sé serena y fuerte.
Dios te ayudará y yo desde el más allá seguiré velando por ustedes. No te
avergüences nunca de la muerte de tu esposo, pues la causa por la que he
luchado es la más humana y justa: la del Pueblo de mi Patria.
Cuida mucha a
Susanita, y que después de este amargo trance encuentren resignación y mucha
felicidad. Tenemos muy buenos amigos; confía en ellos, yo les he pedido que te
ayuden.
Muchas cosas tendría
que decirte pero las sintetizo en una sola; me has hecho muy feliz y por ello
me voy de la vida con esa serenidad que me has sabido inspirar siempre.
Despídeme de todos:
de tu mamá que tan buena ha sido conmigo. Te deseo mucha resignación. Sé fuerte
y continúa la vida con mi recuerdo y con la frente alta, pues de nada debemos
avergonzarnos.
Hoy se difama la
honra y el honor; pero yo he procedido siempre con integridad. Solo pienso, que
no terminamos nuestra obra en común: la felicidad de nuestra querida hija. A ti
te queda el hacerlo. Sé fuerte para ello. Y por eso debes hacer frente a la
vida con entereza y mucha confianza en tus fuerzas, que las sé muchas.
No me dan tiempo ni
siquiera a despedirme de ti con un gran beso. Aquí te lo envío. Pongo en él mi
corazón, que ha sido siempre de mi mujercita querida. En los últimos momentos
no quiero tener amargura con los hombres que se olvidan de todo lo que es
humano.
Mi viejita, perdóname
este final de nuestra vida. Pido a Dios que te reconforte pronto para seguir
luchando por nuestra hija y por vos misma. Un tropel de emocionadas palabras
son las de mi despedida definitiva. Que Dios te proteja y en la resignación
encuentres alivio a esta tortura. Besos y besos de tu Juanjo. Adiós mi amor”.
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